El 25 de Mayo se conmemora en Argentina la Revolución de Mayo de 1810, un hecho clave en la historia nacional. A través de un proceso político que se había iniciado el 18 de mayo en Buenos Aires —entonces capital del Virreinato del Río de la Plata—, ese día se constituyó el Primer Gobierno Patrio y se destituyó al virrey español.
Aunque los relatos históricos centran su narrativa mayormente en el protagonismo masculino, muchas mujeres también tuvieron un rol clave en la Revolución y en la construcción de la patria.
Desde distintas condiciones sociales, asumieron los desafíos de su tiempo y participaron activamente. Sin embargo, sus contribuciones fueron muchas veces invisibilizadas.
Mariquita Sánchez de Thompson, Juana Azurduy, María Remedios del Valle, María Catalina Echevarría de Vidal y Manuela Pedraza son algunas de las mujeres que forman parte de la historia revolucionaria y que también debe ser recordada cada aniversario del 25 de Mayo.
Las mujeres participaron en la Revolución de Mayo
María Remedios del Valle
Afrodescendiente nacida en Buenos Aires en 1766, participó activamente en las guerras de independencia. En junio de 1810 partió junto a su marido e hijos en la primera expedición militar hacia el Alto Perú. Acompañó al Ejército del Norte y luchó bajo el mando de Belgrano, quien la nombró Capitana.

En 1847, la Sala de Representantes de la Provincia de Buenos Aires le otorgó el cargo de Sargento Mayor de Caballería, que mantuvo hasta su muerte el 8 de noviembre de 1847. Además, en su honor, el 8 de noviembre se conmemora el Día Nacional de los Afroargentinos.
Juana Azurduy
Azurduy nació en 1780 en Chuquisaca (hoy Sucre, Bolivia). Participó por la independencia del Alto Perú y apoyó al Ejército del Norte junto a su esposo, Manuel Padilla. Como reconocimiento a su valentía en las batallas Belgrano le regaló su sable. También formó el batallón “Los Leales” y combatió junto a Güemes en Salta. Se destacó por su osadía y liderazgo. Luego de su muerte en 1862, fue reconocida como generala muchos años después por su rol en la lucha revolucionaria.

Manuela Pedraza
Conocida como “La Tucumanesa”, se destacó durante la reconquista de Buenos Aires en 1806. Tomó un fusil y sorprendió a los invasores británicos, por lo que fue reconocida como Alférez por Liniers.

Aunque una calle en el barrio porteño de Nuñez lleva su nombre, su historia fue invisibilizada al igual que la de tantas otras mujeres. El historiador Norberto Galasso cuenta que por estos motivos poco se sabe ella, ni siquiera sus fechas de nacimiento y muerte, pero sí que murió en la pobreza y sufrió desalojos.
Mariquita Sánchez de Thompson
Nacida en 1786 en Buenos Aires en una familia acomodada, fue anfitriona de tertulias donde se debatían ideas políticas clave para la Revolución. Su casa de la calle Florida fue centro de la vida intelectual porteña. Según la tradición, allí se cantó por primera vez el Himno Nacional. Pertenecía a una familia influyente y usó su posición para intervenir activamente en la vida política. Su figura representa el papel estratégico de las mujeres en la elite criolla.

María Catalina Echevarría de Vidal
Criada en Rosario, formó parte de una familia vinculada al comercio textil. Según la tradición, cosió la primera bandera argentina con telas del comercio de su tutor, Pedro Tuella, por pedido de Manuel Belgrano. Aunque no existen registros escritos, su figura fue reivindicada en el Monumento a la Bandera y en la Catedral de Rosario. Su historia refleja el modo en que las mujeres participaron desde roles no siempre visibles.

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